¡Ocoa siempre!

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Por: Luis Encarnación Pimentel

encar-medios@hotmail.com

 Aunque en Higüey es que todos los 21 de enero tiene lugar la mayor peregrinación de devotos de la Virgen de la Altagracia, porque allí está la basílica construida en su nombre, en mi provincia nativa de San José de Ocoa también se le dedica en grande ese día a la madre protectora y espiritual del pueblo dominicano. A Ocoa va mucha gente el 21, unos a los actos religiosos y una mayoría a las tradicionales -y muy concurridas- fiestas patronales que arrancan desde el 11 de enero. En ocasión de las patronales de mi provincia, quisiéramos dejar algunas reflexiones con relación al nombre del pueblo sureño, que inicialmente fuera el Maniel, y que algunos (de buena fe, pero equivocados) de nuevo quisieran cambiar por el de padre Luis Quinn, el guía espiritual de los nativos de allí hasta su muerte. Después de la desaparición de este gran extranjero que Ocoa adoptó como suyo para siempre, la orfandad y la desprotección de los comunitarios han sido enormes. Nadie tan preocupado y dedicado como el padre Luis. Por eso, sus restos descansan a la entrada de la iglesia del pueblo, en la que tantas veces elevó su voz alta para denunciar injusticias o para crear conciencia en la feligresía católica. Como ya eso no se estila en la iglesia, hubo que solicitar permiso al Vaticano. El padre Luis se merece todo de parte de los ocoeños, su obra inmensa esta ahí, en miles de kilómetros de caminos construidos por su iniciativa; de pequeños acueductos, de centros comunitarios, de viviendas campesinas, de iglesias a las que se trasladaba a oficiar misas; en enseñanza y apoyo a los campesinas para que le sacaran mayor provecho a la tierra. Su legado es grande, insuperable, incluso por los gobiernos, que se han quedado cortos en el tiempo tras su muerte. Pero eso es una cosa y el que ahora, de nuevo, se pretenda cambiar el nombre a la provincia y ponerle el del meritorio religioso que todos quisimos y le agradecemos mucho, es otra cosa. Con las tradiciones debemos ser respetuosos y cuidadosos. Por ejemplo, si todavía lo que es hoy Ocoa llevara el nombre de El Maniel, sus nativos fuéramos “manieleros”, pero si por un contrasentido pasare a llamarse Provincia Luis Quinn, los ocoeños de larga data pasaríamos a ser “luisianos” o “quincianos”(¿). Una barbaridad, por eso las opiniones estarían por el orden del 80 a 20, con la mayoría en contra, no obstante el agradecimiento y el respeto por el venerable religioso. Un parque natural lleva su nombre, y lo ideal sería construir un monumento en su honor, que pudiera ser en la Loma de la Cruz, frente al lado izquierdo de la iglesia del pueblo que lo albergo por años, para que sea un lugar de peregrinación y hasta de valor turístico.

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