Mucho DeGrom para unos Marlins empecinados

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MIAMI – No le bastó al derecho Jacob deGrom abusar desde la lomita de los Miami Marlins. También lo hizo con el bate.

En una noche histórica para él, deGrom ponchó a 14 rivales en siete entradas en blanco, cifra máxima en su carrera, al tiempo que extendió a 26 su racha de aperturas de calidad consecutivas, con lo que iguala la seguidilla del inmortal Bob Gibson, quien lo hizo con los St. Louis Cardinals entre las temporadas de 1967 y 1968.

La última vez que el derecho de los New York Mets no registró un inicio de calidad fue el 13 de mayo de 2018, ante los Philadelphia Phillies.

Desde entonces, en esas 26 salidas ha compilado una efectividad de 1.55 en 185 entradas y dos tercios, con 237 ponches y 34 bases por bolas.

Asimismo, extendió a 31 su propio récord de más aperturas con tres o menos carreras permitidas.

“Mi objetivo principal es simplemente ejecutar cada lanzamiento. Tenía un buen plan de juego y funcionó”, dijo deGrom, quien dio gran crédito de su éxito al catcher puertorriqueño Tomas Nido, su compañero de batería este miércoles.

“Nos sentamos y hablamos sobre cómo queríamos sacarlos. Nido hizo un buen trabajo conmigo detrás del plato esta noche”, añadió el pitcher, quien rompió una racha de ocho aperturas seguidas sin victorias ante Miami.

Como si no le bastara tanto alarde de dominio, bateó un cuadrangular, el segundo de su carrera, para ayudarse a sí mismo en la victoria.

Fue apenas el quinto lanzador desde 1969, de acuerdo con Sports Elias Bureau, que dispara un jonrón en un juego en el que propinó al menos 14 ponches.

En esa lista, ¡vaya casualidad! aparece también Gibson, además de Madison BumgarnerSteve Carlton y Tom Seaver.

El ganador del premio Cy Young del 2018 cerró su actuación con escón de ponches en el séptimo episodio, con la pizarra 4-0 a su favor.

“Cuando uno enfrenta a alguien de su calidad, no puede equivocarse y yo cometí un par de errores’’, reconoció Trevor Richards, abridor y perdedor por Miami. “Al menos el equipo batalló al final cuanto pudo’’.

Richards se refería a que por segunda noche en fila, estos Marlins decidieron dar batalla hasta el último out.

Con deGrom ya fuera, llegaron al noveno en desventaja de 6-0 y a esa hora desempolvaron los bates ante los relevistas Luis Avilan y Robert Gsellman, a quienes les fabricaron cuatro carreras con un bombardeo incesante.

La amenaza fue tal que llegaron a tener el empate en las muñecas del veterano Curtis Granderson, lo que obligó al manager Mickey Callaway a traer por segundo día consecutivo al estelar Edwin Diaz para que sofocara una rebelión de Miami.

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