¿Marimanta, tienes el 3?…No…»Lo cambié por una guitarra»

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Por: Frank Casado

SAN JOSE DE OCOA.- Todos los días cuando voy a mi trabajo en la mañana, veo a un pequeño hombre transitando a pies, por la avenida Canada hacia la salida de Ocoa, conocida como «los Transformadores» y luego se dirige a un lugar desconocido…al regresar en la tarde lo vuelvo a ver .

En sus manos lleva un paquete de billetes de lotería, dentro de una bolsa negra plástica, pero no sabía para donde se dirigía….ya tenía la curiosidad a “mil” y no aguante y lo intercepte saliendo de la parada de «Los Transformadores»….El señor con una sonrisa en su rostro me miro…Que sorpresa la mía! temblaba de la emoción! Lo salude muy amable, porque ya lo conocía de antes…-Hola mi amigo!! Como anda todo?  El me contesta…Aquí mi hijo en lo “mimo” de to’lo día!.

¿Vas pal cruce de Ocoa pa que me des una bola? me dijo rápidamente.

.- Sí. Súbase, Marimanta.

Se trata de «Marimanta», un personaje popular de ésta provincia. Una historia de Ocoa que a lo mejor todos conocen…

-Y que es lo mismo de todos los días? Le pregunte…Ay mijo, ya tengo más de 40 años viajando de Ocoa hacia el parador de Don Yuyu, en el Cruce, buscando mi comida con la venta de Billetes y Quinielas de la Lotería Nacional.

Pero como usted se llama? -Marimanta, todos me dicen, pa’servile a usted y su familia.

Miré su rostro ya cansado y envejecido por el correr de los años. Su mirada todavía tiene la fuerza necesaria para seguir haciendo lo que hasta ahora a hecho, y no deja de hacer una de sus anécdotas, favoritas entre miles, que es cuando se prohibía la venta de números en las llamadas «rifas blancas», que andaba con su lista, anotando la jugada de sus clientes, cuando uno de éstos no se percató de la presencia de un agente de la policía cerca, y le dice:

«Marimanta, ¿Tienes el 3 ?…Quien rápido y sagaz le contestó: «No mi hijo, lo cambié por una guitarra».

-Don Marimanta, no quiero quitarle más su tiempo, cuídese mucho. Le dije al llegar al cruce, donde se desmontó.

Don Marimanta tomó su bolsa negra plástica, donde cargaba las hojas de billetes y con una mano levantada me dijo adiós. Yo lo mire mientras se alejaba y me preguntaba…A lo mejor ese viejito no esperaba ver la modernidad pasar sobre sus años, a lo mejor hoy, extraña aquellos lugares que ya no existen, porque el tiempo y el espacio se los llevó…Adiós Don Marimanta, Adiós…..

Que Dios le dé larga vida, para poder seguir disfrutando de sus anécdotas, Marimanta!!!.

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