Leonel está ahora en una muy peligrosa encrucijada en el PLD

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Felipe Ciprián

felipe.ciprian@listindiario.com

Santo Domingo, RD

El amplio horizonte político que tenía Leonel Fernández en octubre de 2017, cuando le advertí que el danilismo estaba en reelección y no lo aceptaría como candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y debía romper, se va estrechando cada día y se acerca a la hora más difícil para su pervivencia como líder de esa organización.

Tendrá que escoger entre ser subalterno y no aspirar a regresar al poder, o marcharse del PLD como llegó: con una mano delante y la otra detrás, no por comodidad, sino porque tendrá que hacer como el último califa de Granada…

Realmente me compadezco de Leonel porque hasta hoy no ha demostrado que sea el tipo de líder ideal para vencer dificultades de la dimensión de las que tiene al frente, aunque no lo sepa.

El futuro inmediato del PLD se define con la selección de la candidatura presidencial.

Leonel la quiere y la busca por otros ocho años para completar veinte, pero el presidente Danilo Medina no lo acepta a él como su sustituto en el poder y sus razones son obvias y los motivos múltiples.

La encrucijada
Leonel ha dicho públicamente que aspira a volver a ser el Presidente por el voto popular y yo voy para dos años diciendo lo que el presidente Danilo no ha expresado con palabras: ¡Él, Danilo, lo obstruirá porque buscará la reelección precisamente porque Leonel quiere regresar!

Dos gallos (Danilo y Leonel) encerrados en un rejón (PLD) con una sola gallina para copularla (Presidencia de la República), da pleito por todos los lados. ¡Ah! Para pelear se necesitan dos gallos, muy cierto y nadie debe olvidarlo.

Invariablemente, Leonel viene asegurando, desde diciembre de 2017, que quienes incitan (se refiere a mí, nadie hablaba de esto entonces) una división en el PLD, se quedarán esperando porque “el partido irá unido a las elecciones y ganará en la primera vuelta”.

La última vez que lo dijo fue en el mitin del 5 de mayo, donde reunió a cuchumiles de sus seguidores, y cuando los más aguerridos esperaban un discurso de confrontación a la reelección y de ¡militantes a luchar!, hizo un sermón de garantía de unidad, de concordia, digno de un concierto de ratones para comerciantes dormilones que olvidan que dejaron el refrigerador abierto y los roedores se darían banquete con el queso.

Comando… la política es otra cosa, muy descarnada ella, llena de emociones, pasiones, pero plegada de arrojo y turbulencia ocasional y fuego real.

Más de una vez le he dicho en mis escritos a Leonel que no instigo la división en el PLD (¿con qué propósito?), sino que describo la realidad como la veo, pero si él (Leonel) está seguro de que “el partido irá unido a las elecciones y ganará en la primera vuelta”, será porque Danilo estará como candidato y él (Leonel) lo respaldará y/o se frenará para que el potro desbocado de la reelección siga aplastando.

Junto a ese discurso unitario, conciliador… como debe ser y llegar a Danilo con la misma dedicación que un ratón sopla al oído de un comerciante que duerme en el calor del colmado en cualquier barrio, y él (el ratón) se dedica a comerse el queso y a chupar aceite verde, Leonel expresa públicamente que “no hay marcha atrás” y con sus propuestas unitarias se asegura de hacer constar que la Constitución no se puede reformar para que Danilo vuelva a ser candidato en 2020.

Cuando Leonel y personalidades como la vicepresidente Margarita Cedeño y el magistrado Radhamés Jiménez Peña, mocano serio, leal e inteligente a quien admiro y respeto, mantienen un discurso conciliador y de unidad, los “sicarios del honor ajeno” del entorno del expresidente se dedican a inundar las redes con ataques bestiales al mismo Danilo, su familia y a sus funcionarios. ¿Unidad y guerra en el mismo minuto?

Seamos cívicos de una vez: Si Leonel dice que no habrá división en el PLD, que los morados irán unidos a las elecciones y ganarán en la primera vuelta, pero afirma que no acepta reforma constitucional para habilitar la candidatura de Danilo… ¿cómo garantiza la unidad y el triunfo?

Si no es un discurso de rendición como los que hemos visto en el pasado cercano, la “táctica” del leonelismo es tan anfibológica que dudo que provoque sinergia dentro de sus mismos seguidores y mucho menos victorias frente a un adversario poderoso, decidido y bien concertado con los poderes fácticos.

Otro chiste
Igualito que el “Pacto para la unidad y por el fortalecimiento del sistema democrático” propuesto por José Francisco Peña Guaba, líder del Bloque Institucional Socialdemócrata (BIS), el 25 de abril pasado, ahora el “Equipo Político” del proyecto Leonel, propone al danilismo un acuerdo de aposento que en síntesis manda a reservar todas las candidaturas legislativas… pero no tocar la Constitución.

¿Oh, y aquellas bases peledeístas a las que apeló Leonel para que decidieran la candidatura presidencial, no tienen derecho a escoger a sus senadores y diputados?

Es decir: los leonelistas les están proponiendo a los danilistas que reelijan al Congreso y faciliten, en forma expeditiva, el retorno de Leonel al poder.

¿Alguien supone que eso lo aceptaría un solo danilista de Monte Maniel, al frente de la loma La Barbacoa, en el parque nacional “Máximo Gómez”?

¡Cuánta falta de creatividad hasta para hacer chistes!

Inaceptable
Escribo a repetición: Lo único que Danilo nunca negociaría es que Leonel retorne al poder y sus “sicarios del honor ajeno” vengan con la revancha para él y los suyos.

En eso Danilo no es igual que Leonel. ¿Es cierto Díaz Rúa, Diandino, Félix Bautista…?

Los leonelistas les están proponiendo a los danilistas ¡otra vez! lo que Danilo puede conseguir sin ellos: la reelección de los legisladores. ¿Qué les ofrecen a cambio como toda buena negociación? ¡Que no se puede modificar la Constitución!

No hay ninguna duda. Los leonelistas son geniales: el líder preparando su rendición y sus seguidores pidiendo lo imposible… ¿para facilitarla? Realmente no lo sé, pero intuyo el resultado.

Conclusión: Si Leonel no echó el pleito con tiempo, cuando tenía oportunidad de armar un proyecto alternativo, y tiene dos años predicando la unidad y la victoria del PLD en las próximas elecciones, ¿alguien en su sano juicio puede esperar que pelee cuando no tiene tiempo y levante un proyecto para enfrentar, desde la oposición, la reelección de Danilo?

“¡Buenas noches!”, como dice Andrés Feliz, eficiente chofer del Listín Diario.

¡Cuando pase la tempestad, contaremos las estrellas!

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