“Leer la Biblia es una elección, es algo muy personal, y nadie debiera obligarme a hacerlo…”. Yoni Cruz

“Leer la Biblia es una elección, es algo muy personal, y nadie debiera obligarme a hacerlo…”. Yoni Cruz

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Por: Yoni Cruz

La mayoría del pueblo dominicano es cristiano, de distintas denominaciones, católicos sobre todo. En casi todas las casas existe una Biblia o un Nuevo Testamento, y si no, alguna revista Atalaya, Heraldos Celestiales o un catecismo u “horasanta”. Aparte de todo, en barrios no se recorre un kilómetro sin hallarnos con un templo. Abundan por doquier, y allí se congrega importante parte de la comunidad de feligreses de cualquier religión. Todo eso está bien.

Es un derecho consagrado en la Constitución. Existen los colegios católicos y de otras iglesias cristianas, en donde se lee y se adoctrina con la Biblia. Yo, por ejemplo, que soy dudante, tengo hijas que han estudiado o estudian en colegios y universidades católicas. Por decisión de familia. Y eso está bien, que usted decida, sin imposición.

Lo que está mal es que se pretenda adoctrinamiento a fuerza de ley, obligado, a la mala. Así no. Como ciudadano, como padre, no estoy de acuerdo con que se pretenda obligar a los centros educativos a leer la Biblia. Eso debe ser una elección personal, en la que nadie intervenga, mucho menos el Estado.

En mi casa funciona un grupo de oración, mujeres de diferentes congregaciones que oran juntas por otras personas que pasan situaciones penosas.En mi caso, como no soy religioso, a mis hijos les he enseñado que ese es mi derecho, que deben respetarme esa decisión. En cambio, mis hijos son cristianos militantes. Dos de mis hijos se congregan desde hace muchísimos años, en iglesias protestantes. Mi hijo mayor asistía a una en la que estuvo a punto de bautizarse.

Mi penúltima hija se bautizó en el Colegio Loyola, católico, y la más pequeña se bautizaría en su colegio, también católico. Nunca los bauticé pequeñitos, sino que dejé que crecieran, que eligieran ellos su fe, y que pertenecieran ellos a la iglesia de su preferencia, sin que mediara mi opinión ni la de nadie en su decisión. Y creo que ese es el mismo rol que le corresponde al Estado, velar porque se respete el credo de cada quién, sea católico, protestante, budista, musulmán, judaico o ateo. Cualquiera que sea la creencia de un individuo, hay que respetarla. Pero jamás imponerla. Leer la Biblia es una elección, es algo muy personal, y nadie debiera obligarme a hacerlo si no lo deseo.

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