El PLD y 2020

El PLD y 2020

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Luis Encarnación Pimentel

Como Leonel y Danilo comparten el liderazgo de su organización, y es el control del poder político del país lo que está en juego, hasta se entiende que en torno de las dos fi guras principales del PLD se muevan intereses y se creen expectativas que puedan molestar o lacerar las relaciones internas, si los voceros desbordan los límites de la prudencia y de la disciplina que ha caracterizado al partido fundado por Bosch. Ahora, una cosa es activar, defender una posición y a su líder, pero otra muy diferente es provocar, poner en riesgo la unidad con expresiones y califi – caciones que caigan en el terreno del irrespeto y la irreverencia a las jerarquías. No importa que luego se pida disculpas y se trate de enmendar el error, como hiciera Félix Jiménez con el presidente del PLD en la última reunión del Comité Político.

Y peor -y penoso aun- , si el autor de la imprudencia o la provocación innecesaria se queda campante o como que ningún daño hizo, como el caso del dirigente del PLD y ministro de Interior y Policía, Carlos Amarante Baret.

Como este es hombre del equipo de Medina, aunque con aspiraciones personales, aquí cabría muy bien aquello de “no me defienda, compadre”, en función de que su salida a ruedo en nada ayudaba a la unidad interna, que ha sido el fuerte del PLD para sucederse en el poder, y si proyectaba un nivel de confrontación Leonel- Danilo que, en el fondo, no es tal. A diferencia de escaramuzas o deslices verbales que hacen daño al líder y a la causa que dicen defender, hay otros hombres del Presidente que hacen su trabajo – institucional y político – sin hacer ruido ni ocasionar ronchas públicas al liderazgo contrario en la organización, como Simón Lizardo, Gustavo Montalvo y Carlos Pared, por solo citar algunos.

Pese a lo visto y dicho, no es verdad que la confrontación en el PLD sea “un pan de cada día”. Por ejemplo, en una división Leonel-Danilo es que la oposición reiteradamente ha estado cifrando su llegada al poder y, de nuevo, parece ir camino a repetir el error. Un detalle concreto: lo que aparenta un pleito sin retorno y con riesgo de quebrar la unidad en el PLD –que hay interés en magnificar- se da entre gente o voceros de uno y otro entorno, pero la realidad es que, en lo personal –y escríbalo- las relaciones de Danilo y Leonel son cordiales. Hablan y se entienden, cuantas veces ha sido y es necesario y se entenderán.

Vuelvo con mi tesis, planteada en un folleto escrito en la campaña antes pasada: Leonel y Danilo se necesitan, y el complemento de sus fuerzas es lo que garantiza la unidad para ganar en el 2020, lo demás, es dividir, y salir del poder y que llegue la oposición…con todas las consecuencias.

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