¡Con Felipe Ciprián no, señores de Somos Pueblo!

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Por: Yoni Cruz

Los de SOMOS PUEBLO se han erigido en una especie de “Foro Público”, pues en su supuesto interés de denunciar, también han colado su interés de dañar (y hasta pienso venden el servicio) a profesionales que laboran con eficiencia y dignidad en el Estado dominicano, como si esos trabajos estuvieran destinados solo para extranjeros y vedados a los dominicanos.

Felipe Ciprián pertenece a un selecto grupo de periodistas a los que su praxis los ha colocado en la cima del ejemplo en el ejercicio del periodismo en nuestro país. Lo conocí por referencia a principios e los años 90, porque trabajó en el hospital público de mi pueblo, Bonao, a la vez que hizo allí trabajo social y politico.

Él es recordado en esa comunidad por su solidaridad, integridad y porque era “cuadrao”, pues no aceptaba dádivas por ningún favor que hiciera. Lo conocí en persona cuando nos tocó laborar juntos en la redacción del Listín Diario, en una de las etapas complicadas de ese medio, hace más de diez años. Decente y docente, siempre tenía un modo exquisito para enseñar a los nóveles periodistas, y para dirigir a los veteranos. Su importante posición ejecutiva en la Redacción nunca le animó para mirar a nadie por encima de su hombro. Pero lo que más me admiró de él fue su elevado sentido ético, su entrega incansable y su verticalidad en la defensa de sus posiciones, sin importarle si con ello contradecía al director o a los intereses que pudiera tener la empresa fuera de lo que corresponde como periodista. Conocido era también porque no gustaba de los regalos que llegaban en Navidad de manos de politicos y empresarios. Prefería que no le enviaran nada, y los que llegaban por lo general terminaban en manos de mensajeros o compañeros.

Aún tengo en mi poder una lujosa corbata que le enviaron de Palacio (LF), cuando ya él no laboraba allí. Me la entregaron para que se la hiciera llegar, y no quiso recibirla. Aún la conservo, aunque nunca la usé. Ciprián, un profesional de incuestionable capacidad, ha sido considerado por diversos medios para ocupar altas posiciones en la redacción.

Fue jefe de Redacción en El Caribe de Ornes, en HOY, en el Listín Diario, donde en una primera etapa llegó a ser asistente del director. Actualmente es jefe de redacción, con un alto desempeño laboral, pero sobre todo, ético. Los que le conocemos desde aquella primera etapa, recordamos que, siendo asisente del director, prefirió sacrificar su alto y bien pago puesto antes que someter su criterio, porque prefería quedarse desempleado antes de ceder a no publicar lo que publicó sobre el Banco Central en aquél entonces. Y efectivamente, se quedó sin empleo.

Que Ciprián labore como asesor del Ministerio de Industria y Comercio no es noticia, ni significa un hecho del que deba avergozarse, ni tampoco quienes lo conocemos y admiramos. Porque es su derecho como ciudadano y como profesional. Porque no es a escondidas, porque hace su trabajo, y porque si usted ingresa a la nómina de esa institución verá que allí consta que labora para esa entidad oficial, es decir, no es nada secreto. Tampoco lo es que su hija labore para la DICOM, pues llegó allí por méritos propios, por su curriculum, a pesar de que no pertenece a ningún círculo partidario ni es canchanchana de nadie del Gobierno.

Tampoco Felipe ni su hija han solicitado nada a ningún politico o empresario. Y más, fue el Ministerio quien le solicitó los servicios a Ciprián, no a la inversa. Entonces, queda deducir que la pretendida denuncia de que el honorable periodista labora para el MIYC, como si eso fuera algo indecente, no tiene otra intención que la retaliación por su verticalidad y su incorruptibilidad. Es porque molesta esa posición disidente tan bien llevada. Y quizás, también se busca sacarlo del medio, ya que no pueden comprarlo ni amedrentarlo.

Los mayores testigos de la honorabilidad y el alto sentido ético de Ciprián somos quienes hemos sido y los que son compañeros de labores suyos, en El Caribe, HOY y Listín Diario, o los que han compartido las trincheras de lucha desde su juventud. Nadie puede señalar una indelicadeza de este hombre. Por el contrario, todos coincidimos en señalar su entereza y valores éticos.

Por ello, al leer el pasquín que se le ha publicado, me ha indignados, como a muchísimos más, esta afrenta, porque Felipe Ciprián no se merece tal desconsieración, y porque uno sabe que este tipo de cosas se costean, tiene padrinos muy interesados en “bajarle algo” a los que sostienen posiciones no favorable a sectores politicos muy beligerantes.

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